Relato La nueva leyenda del museo de Isa San José

Hola, soy Isa San José, creadora digital de Literatura y marketing, un espacio donde compartiré mis conocimientos sobre lo que sé y lo que voy aprendiendo sobre el sector literario y del marketing digital. Hoy os comparto un relato que escribí para un reto de escritura en 2019, el cual fue muy entretenido de escribir. Se trata de «La nueva leyenda del museo«.

La nueva leyenda del museo

Autora: Isa San José ©2019

Si tuviera que relatar el momento exacto en el que fui creado, no creo que lo pudiera decir. Tan solo recuerdo haber despertado en una especie de sótano antiguo y oscuro. Mi creador, tenía las manos manchadas de barro y estaba tirado en el suelo, inmóvil y con una mancha rojiza en el pecho.

—¿Esta es la nueva creación de la que tanto hablaba ese viejo? Ni siquiera creo que saque ni un solo céntimo por este botijo. —Aquello me enfureció. Sabía que esa persona había sido la que había ocasionado aquello pero no pensé que pudiera hacer nada, tan solo quedarme allí parado, mientras me sostenía entre sus manos, listo para tirarme al suelo. —¿Qué sucede?

Relato La nueva leyenda del museo

Cosa que no sucedió. La puerta se cerró de un golpe, sobresaltándolo. El dibujo del barco que tengo pintado en mi forma empezó a brillar y salio agua de mí por toda la habitación. Para cuando me soltó asustado ante tal situación, yo había caído sobre el agua, por lo que no llegue a romperme. Mientras, él corrió hacia la puerta, intentando abrirla, inútilmente. La habitación quedo inundada.

Cuando todo acabo, volví a sumirme en oscuridad. Durante años he estado despertando en diferentes sitios, maldiciendo a todos los que intentaban robarme durante mi despertar. En el último, me encontraba en la sala de un gran templo subterráneo. Pero no importaba cuán lejos y profundo me pusieran, pronto me volverían a encontrar, de eso estaba seguro. Unos pasos comenzaron a acercarse, incluso más de los que solían ir a por mí. Noto como cada vez están más cerca, aunque avanzan lentamente, como si estuvieran analizando cada paso que daban, sobre todo cuando la compuerta de piedra de la sala contigua se abre.

—No debemos estar muy lejos.— Uno de ellos entró a mi sala, observando dónde me situaba—. Ya podéis traerlo. Está aquí.

No sabía a lo que se refería, pero estaba preparado para cualquier cosa. Tan solo tenía que esperar al momento adecuado. Al rato, varios de ellos entraron con un extraño objeto que se movía hacia mí a través de mecanismos que no alcanzaba a comprender.

—¿Seguro que está preparada? —preguntó la primera persona que entró.

—Ya lo comprobamos, esta máquina puede realizar la tarea perfectamente, para eso la diseñamos. Como usted dijo, no podemos arriesgarnos, ya hay demasiadas leyendas para que alguien se arriesgue, Patrick. —Él tan solo asintió —. Dentro de nada, estará donde nos pidió.

Ya estaba preparado para cuando me cogiesen. Lo que nunca espere, fue que nada sucediera cuando esa máquina me agarro con aquella pinza metálica y fría. Fue como si mi maldición con la que todos los que me tocaban, caían, no funcionara con aquel trozo de hojalata.Aquello me enfadó, pero no pude hacer nada. Está vez fui yo quien me deje irme en la oscuridad.

Relato La nueva leyenda del museo

No sé cuánto tiempo pasa cuando vuelvo a despertar, esta vez me encuentro en una gran sala de lo que parece ser un museo por el gran cartel que hay encima de la puerta, además de por todos los objetos y esculturas que hay,  protegidos a través de unas vitrinas de cristal, al igual que yo.

Es la primera vez que estoy en un lugar así. Hay varias personas caminando por la sala, observando cada objeto como si fuesen obras de arte. Varios se paran de vez en cuando en mí, sobre todo para leer el cartel que hay pegado en la vitrina, el cual me pregunto que se habrán inventado para que después de leerlo se queden fascinados, observándome.Y así es como paso mi primer día, observando a la gente del museo ir y venir. En cuanto suena una pequeña campana, la gente se va por la hora de cierre. Lo que menos espero es que entre alguien más después, abriendo la puerta enfurecido.

—Papá, ¿qué te cuesta? Necesitas un trabajador para que haga la guardia nocturna del museo, yo podría hacerlo perfectamente. —El joven que entra mantiene su mano en la puerta para que la persona con quien está hablando, entre—. Y yo necesito dinero, ambos saldríamos ganando. ¿No dices siempre que ya tengo que empezar a ganar mi propio dinero para conseguir mis cosas?

—Esto es diferente, Daniel. —El hombre pasa a la sala, y empiezo a arder de furia por dentro al ver que es la misma persona que me robó del templo—. Este museo no es como los demás. Los que trabajan en él tienen que cumplir unos requisitos antes de ponerse a trabajar.

—Solo es vigilar que no entre nadie en el museo, no creo que sea tan difícil. Tan solo, dame una oportunidad. No tocaré nada. —El padre sigue indeciso, mirando a su hijo. Acto seguido, mira en mi dirección—. Y si pasara algo, llamaré a la policía o a ti.

—Está bien, pero tendrás que formarte mientras trabajes aquí. —Patrick saca una llave de su bolsillo entregándosela su hijo—. Mantenme avisado si pasa algo y estate cerca de la recepción. Acompáñame, te tengo que explicar varias cosas antes de irme.

Después de aquello, no vuelvo a verlos más por la sala, pero saber que su hijo va a estar por aquí, me da pie a una idea para conseguir cobrar mi venganza. Y puede que ese inexperto chico sea clave para conseguirlo.Al caer la noche, las luces permanecen apagadas, convirtiendo al museo en un lugar oscuro y silencioso. Una pequeña luz proveniente de una linterna inunda la sala, ya está vigilando el lugar. Justo cuando se va a ir, cojo todas las fuerzas para chocar contra el cristal de la vitrina, quedando de lado, lo que ocasiona que el chico se acerque para ver que ha pasado.

—¡Perfecto! ¿Cómo ha podido pasar esto? —Apunta con la linterna a varios lugares de la sala, cerciorándose de que no había ningún intruso. Coge el móvil, pero no llama.

Daniel sale de la sala y vuelve con una libreta. En el soporte que hay debajo de mí, empieza a moverse, como si estuviera intentando abrirla. A los pocos segundos la vitrina se abre y, antes de caerme, consigue atraparme, sin darse cuenta del peligro que ello conlleva.

—Lo tengo. —Suspiró aliviado mientras me deja de nuevo sobre el soporte. Su móvil suena—. ¿Qué quiere ahora? Diga…

En cuanto coge el teléfono, hago que la puerta de la sala se cierre. Daniel apaga el móvil e intenta lo imposible para volver a cerrar la vitrina, inútilmente. El barco brilla de nuevo después de mucho tiempo, y empieza a salir agua de mí, inundando la sala. Daniel corre hacia la puerta, y al ver que está completamente cerrada, decide coger el extintor que hay al lado de la puerta, para romperla. El picaporte se rompe, dejando abierta la sala de nuevo.Pero no puede escapar. El agua deja de salir, y veo como está vez es él, el que llama. Lo que no espera es que ocasione un gran tornado, haciendo que volara hasta meterlo dentro de mí, como a cada uno de los que osaron tocarme. Todos llevados al mismo lugar en el que sufro cuando duermo.

“¿Hijo? ¡Ya estoy llegando, no te muevas de donde estas!” Oigo desde su móvil ahora tirado en el suelo de la sala.

Pero ya es muy tarde. De nuevo vuelvo a la oscuridad.

¿Qué os ha parecido la historia? ¿Os gustaría que rescatará más relatos de iniciativas o de mi antiguo blog?

Espero que el contenido de este nuevo artículo te haya resultado útil e interesante. Nos vemos pronto con más y nuevo contenido.

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